jueves, 27 de julio de 2017

7 libros para tu viaje solidario: ¡no salgas sin ellos!

Te acompañarán en las noches de insomnio. Te harán más amenas las horas de tren. Y, sobre todo, te llevarán a conocer el país que visitas antes de partir. Los libros son útiles en cualquier aventura, pero en un viaje solidario son IMPRESCINDIBLES. Te recomendamos 6 lecturas para sacarle el máximo partido a tu voluntariado en Países del Sur.


Voluntarixs realizando actividades con niños y niñas en Bali.

1) Un viaje solidario: la aventura de dos cooperantes en América

Autora: Herminia Esteban.
Interesante para... reflexionar sobre la cooperación internacional.

Herminia Esteban Morales ha sido cooperante internacional en varios países de Centroamérica. En este libro comparte el día a día en lugares que, siendo ricos, están empobrecidos y donde sus gentes, unas veces por fenómenos naturales y otras por la injusticia social que les rodea, necesitan de la ayuda exterior. Sus carencias, sin embargo, no les han hecho perder la simpatía y hospitalidad.

Voluntarixs colaborando con refugiados tibetanos en India.

2) Las montañas de Buda

Autor: Javier Moro.
Interesante para... conocer de cerca la cultura tibetana. Te recomendamos leerlo antes de colaborar con refugiados tibetanos en los proyectos de India o Nepal.

Novela histórica que atrapa. En ella conocemos la esencia de la cultura tibetana, su historia y su resistencia a través de dos mujeres jóvenes que se unen a un grupo de refugiados para cruzar, de noche y a pie, las cumbres más altas del mundo. Sus páginas respiran fortaleza, dignidad y, sobre todo, esperanza.

Voluntarias en uno de los proyectos de Kenia.

3) El antropólogo inocente

Autor: Nigel Barley.
Interesante para... adentrarte en un país africano por primera vez. Imprescindible si vas a colaborar en el Orfanato y Escuela de Nairobi o en Centro para Niñas en Ngong Hils.

Divertido libro que te hace reflexionar, a golpe de carcajada, sobre el choque cultural y las consecuencias que puede ocasionar el trabajo de campo en países del Sur. Nigel Barley se dedicó durante un par de años al estudio de una tribu poco conocida del Camerún: vivió en una choza de barro con el objetivo de investigar las costumbres y creencias del pueblo dowayo. Le esperan toda una serie de anécdotas, malentendidos, desastres y hostilidades varias que el autor enfrenta desde el lado cómico.

4) Ébano

Autor: Ryxzard Kapuscinski.
Interesante para... adentrarte en un país africano por primera vez. Imprescindible si vas a colaborar en el Orfanato y Escuela de Nairobi o en Centro para Niñas en Ngong Hils.

Es una lectura obligatoria para todo periodista, ya que se trata de la obra maestra del mejor reportero del siglo XX. En él, Kapuscinski se sumerge en el continente africano, pero rehuyendo lugares comunes y estereotipos. Vive en las casas repletas de cucarachas de los más pobres, enferma de malaria cerebral, corre peligro de muerte a manos de un guerrillero... pero pese a todo no pierde su mirada lúcida. Nos muestra África sin tapujos: con sus guerras y su injusticia, pero también con la dignidad de un pueblo que lucha por sobrevivir.

Una de las niñas que acuden al proyecto solidario de Perú.

5) Las venas abiertas de América Latina

Autor:  Eduardo Galeano.
Interesante para... antes de colaborar en los proyectos educativos de Cusco y Lamay, o en el centro de rescate de fauna rescatada en Bolivia.

¿Es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién?  El libro intenta dar respuestas a estas y otras preguntas sobre la desigualdad, pobreza y explotación en varios países de América Latina. Desde la colonización europea hasta la llegada de las multinacionales, el autor reflexiona sobre el continuo saqueo de recursos naturales en la región. Y todo ello, con un tono más propio de las novelas románticas y de aventuras que del ensayo.

Niñas indígenas en México. 

6) Marcos, la dignidad rebelde: conversaciones con Ignacio Ramonet

Autor: Ignacio Ramonet.
Interesante si... viajas a México, sobre todo a Chiapas o a los Campamentos Culturales de San Cristóbal.

Personaje de leyenda, el subcomandante Marcos, jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), lucha desde 1994 porque los pueblos indígenas de México disfruten de igualdad de derechos. Oculto tras su famoso pasamontañas, en este libro explica aquí las razones de su rebelión y examina la marginación de los pueblos del Sur en la época de la mundialización económica, mientras sueña con otro mundo posible.

Panorámica de la capital de Tailandia.
7) Días Frágiles

Autor: Tew Bunnag.
Interesante si... viajas a Tailandia, en especial si colaboras en los viajes solidarios que propone Tumaini.

Recopilación de cuentos ambientados en la ciudad de Bangkok. Nos llevan desde los arrabales más deprimidos hasta las mansiones más lujosas de la ciudad. Cubren las vidas de gente de diferentes clases sociales y reflejan la fragilidad de la sociedad contemporánea de Tailandia.

jueves, 20 de julio de 2017

Naiara en Nepal: “esos niños y niñas me han enseñado muchísimas cosas de la vida en poco tiempo”

Naiara acaba de volver de Katmandú con la mochila llena de aprendizajes. Durante 15 días, ha convivido con niños y niñas de Komang, una remota aldea del noreste de Nepal. Estos menores han tenido que viajar a la capital para seguir estudiando, y necesitan ayuda con los deberes y apoyo en su adaptación a la gran ciudad. Durante su viaje, ha vivido experiencias “muy curiosas, increíbles e inolvidables”.

El día en el proyecto empezaba con un desayuno en familia. “A las 7:30  de la mañana 22 niños, dos voluntarias, la coordinadora del proyecto y la cocinera nos reunimos para desayunar juntos como una gran familia en una sala donde los bancos son mesas y nos sentamos en esterillas”, explica Naiara. Después, “los niños y niñas se arreglaban y se marchaban al colegio, y yo empezaba mi ruta por Katmandú. ¡Las calles y los templos de esta ciudad son alucinantes!”, añade.

Naiara con algunos niños del proyecto
Durante su voluntariado, Naiara realizó con los niños y niñas varias actividades lúdicas, como un taller de improvisación teatral o clases de batería: “unos libros y estuches de hojalata nos servían para formar nuestro propio instrumento y así enseñarles ritmos musicales, ¡que aprenden muy rápido! Les gustaba y le ponían atención para hacerlo bien”, explica Naiara. Precisamente, convivir con los pequeños ha sido lo mejor de su experiencia. “Vivir dentro de su cultura, en su casa, conociéndolos cada día más, viendo su día a día y su manera de hacer las cosas, adaptándome a ellos enseñándoles lo poco que sé y aprendiendo muchísimo de todos ellos ha sido lo mejor de mi viaje. Me han enseñado muchísimas cosas de la vida en poco tiempo”, afirma.


Inmersión culinaria y cultural

Al convivir con los niños y niñas y con los responsables del proyecto, Naiara vivió como una nepalí más durante su viaje solidario. Gracias a esta convivencia, ha podido descubrir costumbres como: tomar el té con leche y sal para merendar; cenar arroz con verduras, lentejas o T-momos (un tipo de bollo cocido al vapor con diferentes rellenos) o participar en la celebración del aniversario de Buda.


De turismo con un nuevo "amigo" en Katmandú :)
“El día del aniversario de Buda es muy especial para ellos. Todos fuimos a las 2 de la madrugada a la plaza de Boudahnath para rezar durante una hora alrededor de la Stupa, una plaza redonda muy importante en Katmandú”, explica. Lo que más le llamó la atención fue la forma en que los nepalíes rezan ese día. “Con una piedra pequeña en la mano, te arrodillabas en el suelo, hacías una plegaria, te estirabas totalmente y soltabas la piedra lo más lejos posible. Te levantabas volviendo a rezar con las manos alzadas, y dabas un gran paso hasta donde habías soltado tu piedra. Así constantemente hasta dar toda la vuelta a la Stupa, y después, dos vueltas más andando para completar la aventura”, explica Naiara. “Cientos de personas rezábamos por el suelo. Fue muy agotador, pero toda una experiencia, muy curiosa, increíble e inolvidable”.

Viaja y empodera

El proyecto en el que ha colaborado Naiara en Nepal ayuda a jóvenes de aldeas tibetanas del noreste del país a seguir estudiando. En sus remotas aldeas no existen institutos de educación secundaria, por lo que los niños y niñas tienen que viajar a Katmandú para estudiar secundaria y poder optar por un futuro mejor. Si viajas al proyecto, además de ayudar a los niños y niñas con los deberes y talleres lúdicos, harás posible que la ONG sea económicamente sostenible y pueda seguir ayudando a estos jóvenes.

Inés, Naiara y algunos de los niños y niñas del proyecto

miércoles, 12 de julio de 2017

10 artilugios imprescindibles en tu mochila solidaria

Lucas muy bien equipado en su viaje solidario a Perú.
Ha llegado el día de partir y lo tienes todo preparado: ropa, neceser, calzado… Estás a punto de cerrar tu mochila o maleta, pero, ¡para un momento! ¿De verdad llevas todo lo necesario para vivir al máximo tu viaje solidario? Repasa esta lista de pequeños artilugios que te harán la vida más fácil en el camino. Nosotras ya no podemos viajar sin ellos :)

Frontal: en un primer momento te parecerá innecesario, y hasta un poco ridículo: “¿para qué quiero un frontal? ¡Ni que fuera a hacer trekking por la noche!”, estarás pensando. Pero te aseguramos que va a ser tu mejor compañero de viaje: lo usarás cuando quieras leer por la noche sin molestar al resto de personas que duermen en tu habitación; o cuando tengas que caminar en lugares poco iluminados y vayas demasiado cargado o cargada como para llevar la linterna en la mano. Es útil y cómodo.

Navaja: la usarás en todas tus excursiones: para hacer bocatas, pelar esa fruta tan apetecible, o incluso para cortar cuerdas o otros utensilios que puedas utilizar. Imprescindible.

Aunque viajes a ciudad, seguro que puedes hacer excursiones en la naturaleza.

Neceser colgante: mucho mejor que el de toda la vida. En los baños de muchos alojamientos no siempre hay espacio para apoyar el neceser (o no está todo lo limpio que te gustaría). Con un neceser colgante tendrás todas tus cosas más ordenadas, más a mano, no las perderás y tardarás mucho menos en recoger.

Toalla de microfibra: muchas veces dejamos nuestro alojamiento por la mañana, justo después de ducharnos. Metemos la toalla mojada en la maleta o mochila y, cuando la volvemos a abrir, sigue igual de mojada… Para evitarlo, usa toallas de microfibra. Se secan en unos minutos y además ocupan y pesan mucho menos.

Riñonera interior: aunque te parezca innecesaria porque vas a un sitio seguro, te la recomendamos 100%. Tendrás tus documentos, dinero y tarjetas protegidos y a mano. Evita robos y despistes, ya que en todo momento sabrás dónde tienes tus cosas más importantes. Además, en seguida te acostumbras a llevarla. Al volver del viaje, la echarás de menos :)

Joan en Tailandia con su mochila pequeña, muy útil para usar a diario.

Mochila pequeña: la necesitarás casi cada día, tanto si vas a hacer excursiones por la naturaleza o a recorrer ciudades, para llevar una chaqueta, la comida, agua, etc. Asegúrate de que es cómoda, ya que la cargarás durante horas. ¡Tu espalda lo agradecerá!

Saco sábana: si viajas en verano o a un país tropical lo creerás innecesario, pero te equivocas. Aunque haga calor, este saco, que suele ser de algodón fino, te permitirá dormir en trenes, tiendas de campaña o alojamientos aunque no estén tan limpios como te gustaría. Con tu saco, te sentirás como si estuvieras en tu cama.


Rebeca en Nepal con una mochila grande y otra pequeña para el día a día. 

Pastilla de jabón y jabonera: olvídate de los geles que se gastan enseguida y pesan muchísimo. Un buen jabón te durará semanas y, si es bueno, podrás usarlo tanto para cuerpo como para el pelo, por lo que te ahorrarás bastante espacio en tu mochila.

Pañuelo de tela: quizás te sientes como si volvieras al pasado, pero puede ser muy útil: para secarte, si sudas mucho, si te manchas o se mancha algo, si estás resfriado o resfriada… Puedes lavarlo fácilmente y te evitarás estar comprando clínex continuamente.

Botella de agua: puede ser con filtro para poder beber el agua del grifo y evitar consumir demasiados plásticos. En los países donde no sea recomendable beber agua del grifo (aunque tengamos filtro), podemos usarlas igualmente si viajamos en grupo: en lugar de comprar 4 botellas de agua pequeñas, por ejemplo, podéis comprar una grande para todxs y rellenar las botellas reutilizables. Cuanto menos plástico uséis, mejor.

Si lo tienes todo, ya puedes cerrar la maleta. ¡Disfruta tu viaje!

Si viajas a la selva, como Cris, ¡tu mochila tiene que estar bien preparada!

jueves, 6 de julio de 2017

¿Sol y playa? Sí, pero de forma sostenible

Almudena e Ivanka han colaborado en Bali en junio.
Estrenamos julio y muchas de nosotras nos ponemos en “modo playa”. Soñamos a todas horas con ese primer chapuzón. Con el tacto de la arena bajo los pies. Con el sonido de las olas de fondo. Pero, ¿es posible vivir un verano playero de forma sostenible? Te damos 5 claves para lograrlo (y una propuesta).

1 No dejes tu huella contaminante

Ya sea un playa urbana o un espacio protegido, la costa es un recurso natural y hay que cuidarlo y protegerlo. Antes de viajar, infórmate para tener el menor impacto posible. Por supuesto, no dejes ningún residuo, pero ve un poco más allá. Por ejemplo: evita utilizar lanchas u otro tipo de embarcación contaminante. Además, si visitas  ecosistemas sensibles, como por ejemplo arrecifes de coral, infórmate sobre cómo hacerlo para no degradarlos.

2 Bici mejor que coche

En los desplazamientos, evita usar el coche: una buena alternativa puede ser la bici, si la distancia es corta. Para distancias mayores, utiliza el transporte público. Será menos contaminante y el dinero irá destinado a una empresa local. Además, te permitirá conocer personas e historias que de otra forma te perderías.

Playa en Nusa Penida, Bali, muy cerca de uno de los proyectos. 

3 ¿Hotelazo en primera línea de playa? No, ¡gracias! 

No contribuyas a la masificación y degradación que la explotación de la playa a toda costa ha provocado en muchos lugares. Por supuesto, evita hoteles en primera línea de playa: seguramente su construcción y mantenimiento daña y contamina a la costa. Elige un alojamiento que ofrezca garantías de calidad, que respete los derechos humanos y que cuide del medio ambiente.

4 La tienda de mi barrio

¿Tienes que comprar un bañador? No vayas a unos grandes almacenes, ¡ve a un pequeña tienda del barrio donde te alojas! ¿Necesitas crema solar? No vayas a un gran super, ve a un negocio de alimentación! ¿Un regalo para traer de vuelta? Apuesta por productos locales y artesanía. De esta forma, el dinero que gastes contribuirá a la economía local, no a las grandes marcas ni cadenas.

Lorena durante su viaje solidario a Bali en mayo. 


5 ¿Bikini a toda costa?

Antes de pasearte en bikini o sin camiseta por el paseo marítimo, infórmate sobre la cultura del país que estás visitando. ¿Es costumbre vestirse así? ¿Puedo hacer algo que ofenda? Observa, lee, conversa y respeta.

Palmeras y bosques muy cerca del mar en Bali. 

Nuestra propuesta: viaje solidario a Bali

He aquí nuestra alternativa sostenible al turismo de sol y playa: ¡haz un viaje solidario a Bali! Vivirás en un precioso pueblo costero y darás clases de inglés y organizarás talleres lúdicos para niños y niñas en riesgo de exclusión. La isla está repleta de manantiales, densas junglas, pueblos con una maravillosa cultura y playas de ensueño. ¿Te apuntas?

Solo hace falta un poco de atención y mimo para viajar de forma sostenible. Vive tu “modo playa” de esta forma y podremos disfrutar de ella durante mucho más tiempo :)

martes, 27 de junio de 2017

Tumaini ya forma parte del Mercado Social, ¿nos acompañas?

Almu y Mónica difundiendo los viajes solidarios de Tumaini.
Desde que nació Tumaini lo teníamos claro: queríamos fomentar una forma diferente de viajar, dar prioridad al consumo sostenible, impulsar la economía local y solidaria. Y ahora en este camino, ¡ya no estamos solas! Nos unimos al Mercado Social de Madrid, una cooperativa de entidades que creen que otra economía es posible. ¿Y tú? ¿Nos acompañas en este nuevo camino?


¿Qué es el Mercado Social?

Se trata de una red de empresas, organizaciones y consumidores que ponen la ética, la ecología y la solidaridad por delante del beneficio económico. Por una parte, las entidades que ofrecen productos y servicios crean red, se apoyan las unas a las otras y mejoran su visibilidad. Por otra, la ciudadanía encuentra en el Mercado social un lugar donde poder comprar de forma sostenible. Juntas, creamos un circuito alternativo al comercio convencional.

Más de 150 entidades ya forman parte del Mercado Social de Madrid: medios como El Salmón Contracorriente, librerías como Traficantes de Sueños, organizaciones como Ecologistas en Acción, espacios como Teatro del Barrio, etc. En vuestra próxima compra, os animamos a utilizar el buscador de la web de Mercado Social para encontrar una alternativa de calidad y con compromiso social.

Entradas del evento solidario en favor de Holes in the Borders.

Todas las personas somos refugiadas

El 7 de julio, las entidades que formamos el Mercado Social organizamos un evento solidario a favor de las personas refugiadas. “Ayer, hoy o mañana, todas las personas somos refugiadas” tendrá lugar de 20 a 23 h. en la Nave Terneras del Matadero de Madrid. Se trata de un divertido encuentro donde podréis disfrutar de teatro, música y danza en directo, conocernos de cerca y hacer vuestra pequeña aportación para Holes in the Borders, ONG que ofrece asesoramiento jurídico, un piso de acogida, billetes solidarios y atención sanitaria a personas refugiadas en Grecia. La entrada cuesta 4 euros e incluye consumición.

¡Os esperamos!



jueves, 22 de junio de 2017

“La amistad es una de las cosas que nos llevamos de vuelta de Kenia”

Bea, Laura y María junto a niños y niñas de Kenia.
Esta es la historia solidaria de tres chicas que, hace unos meses, decidieron viajar a Kenia para colaborar en un orfanato y escuela. Bea y Laura son compañeras de trabajo, y la experiencia las ha “unido todavía más”. Ya en Nairobi, conocieron a María. Su amistad es una de las mejores cosas que les ha ocurrido en su viaje, además del tiempo compartido con los niños y niñas.

Bea y Laura, vosotras sois compañeras de trabajo, ¿cómo surgió la idea de hacer un viaje solidario?

Bea: hace dos años, yo colaboré con el orfanato de Kenia a través de Tumaini. Mi experiencia fue tan gratificante y emotiva que tenía muchísimas ganas de volver. Estoy tan interesada en este proyecto desde que volví, que he intentado comunicárselo a todo mi círculo de amistades, familia y trabajo. Y así es cómo Laura se animó a venir… Ella llevaba tiempo queriendo viajar como voluntaria y, como le pasa a mucha gente, le surgían dudas y miedos. Supongo que, si una persona de confianza te habla de lo increíble que es vivir esta experiencia, es más fácil lanzarse a la aventura.

María, tú, en cambio, viajaste sola, ¿qué te animó a emprender el viaje?

María: Era una idea que llevaba mucho tiempo rondándome por la cabeza. De hecho, dos años atrás estuve a punto de irme, pero al final no pudo ser. Tuve miedos y dudas desde el principio. De hecho, incluso me planteé cancelar el viaje, pero lo superé siendo realista. Ir sola no significaba estar sola, sino poder conocer a personas con las mismas inquietudes que yo.

Conocer a  Laura y Bea, que justo iban a viajar al orfanato en las mismas fechas que yo, me animó mucho. Aunque sólo fue por teléfono, me aportaron tranquilidad y confianza. Además, tuve mucho apoyo de las personas que realmente me conocen. Una vez vivida esta experiencia, puedo decir, que la mayoría de mis miedos eran absurdos: miedo al idioma, a la falta de seguridad, a no encajar en el proyecto…Todo es mucho más sencillo y mucho más gratificante de lo que podía imaginar.

La educación es uno de los pilares del orfanato de Nairobi.


¿Cómo fue vuestro primer día de voluntariado? 

María: Fue una mezcla de sentimientos: nervios, emoción y curiosidad. ¡Es una sensación indescriptible! Disfruté de la experiencia desde el primer día. Tanto los niños y niñas como los responsables del proyecto nos recibieron con mucho cariño y nos hicieron sentir como en casa.

Bea: En mi caso, era la segunda vez que iba, por lo que mi primer día fue muy emotivo. Tenía muchas ganas de volver a ver a los niños, no sabía si se iban a acordar de mí… Lo que más me gustó fue el abrazo que me dio una de las niñas cuando me vio. Ha sido uno de los momentos más bonitos de esta experiencia: ver que se acordaba de mí y que le hacía ilusión que volviera.  Además, me gustó ver que en el orfanato se habían hecho cambios importantes: una nueva planta para clases, un nuevo edificio, un pozo para suministrarles agua, etc.

¿Cómo os conocisteis entre vosotras?

Bea: A Laura la conocía de mi trabajo. En todo momento sabía que esta experiencia iba a ser aún más bonita con ella. A María la conocí en el orfanato. Yo ya estaba allí cuando ellas llegaron. Como María es de Mérida y nosotras de Madrid, no nos conocíamos, solo por teléfono. La convivencia ha sido buenísima. María es una bellísima persona que ha estado pendiente de los peques en todo momento. Hemos tenido mucha suerte de compartir la experiencia con ella.

María: Las conocí a través de Tumaini, hablé con ellas por teléfono y me animaron a realizar el viaje. Me alegra mucho haberlas conocido. Ambas son una de las mejores cosas que me llevo de la experiencia. Me hicieron sentir muy cómoda en todo momento, son dos chicas con un gran corazón. ¡Creo que hicimos un buen equipo!

Bea con una de las niñas del orfanato y escuela.

¿En una experiencia tan intensa es más fácil hacer nuevas amistades?

María: Si es más fácil, porque compartes tu tiempo con personas con tus mismos intereses. Además, pasas prácticamente todo tu tiempo con ellas y son tu apoyo en todo momento.

Bea: Al tener que comunicarte en otro idioma y haber una diferencia cultural tan grande, es importante tener apoyo de gente que tenga pensamientos similares a los tuyos.

¿Habéis mantenido el contacto entre vosotras después del viaje?

Bea: Sí claro. Con Laura coincido todos los días en el trabajo y la verdad es que el viaje nos ha unido aún más. Nos hemos apoyado mucho a la vuelta. Con María seguimos hablando y aunque ella esté en Mérida seguro que la volveremos a ver.

María: Son dos personas a las que tengo mucho cariño ¡y no me gustaría perder el contacto!

Momento de relax y risas entre voluntarias y niños y niñas.


¿Cómo fue vuestra relación con los y las peques?

María: Muy buena, ¡son maravillosos! Con el paso de los días, fueron teniendo más confianza, te buscaban para jugar, te hacían partícipe de sus cosas y también eran más traviesos 😜 Es fantástico ver cómo disfrutan de cualquier cosa, cómo se cuidan entre ellos, e incluso de nosotras. Recuerdo una anécdota muy bonita. Cuando Laura y Bea se fueron, yo me quedaba un día más. La despedida fue muy emotiva y me sentía un poco triste, ¡pero en cuanto se fueron, un grupo de niñas vinieron a abrazarme! Es curioso cómo al final hacen mucho más por nosotras que nosotras por ellas.

Bea: En mi caso, algunos niños y niñas más pequeños no se acordaban de mí. Otros sí y les hizo muchísima ilusión volver a verme (y a mí a ellos). Los niños y niñas del orfanato son un amor. Son muy educados y respetuosos. A nosotras nos emocionaba ver que cualquier cosa les hiciese tantísima ilusión. Esos niños y niñas son felices con nada y saben disfrutar de verdad cada segundo que pasa.

¿Hay alguna historia de algún niño o niña que os haya marcado especialmente?

Bea: Sí, lo más impactante es conocer su pasado. La mayoría de los niños y niñas que están allí han pasado por situaciones muy duras. Se merecen que les ayudemos y les demos todo el cariño posible yendo allí.

Los niños y niñas son muy risueños, ¡les encanta jugar! 

¿Qué habéis aportado al proyecto? ¿Habéis trabajado juntas o cada una ha hecho una tarea distinta? 

Bea: Al ser la segunda vez que iba, teníamos varias ideas ya que conocía un poco más las necesidades del orfanato. Antes de viajar, realizamos una campaña para recaudar fondos y poder comprar: ropa interior, toallas, zapatos, compresas, medicinas, productos de higiene, un proyector, una nevera, espejos, semillas, comida para 100 niños para 3 meses, etc. Una vez allí, hicimos un taller de higiene con los niños.

María: Las tres hemos trabajado siempre en equipo, nos hemos organizado y repartido las tareas entre nosotras.

¿Os gustaría volver en un tiempo y ver cómo han crecido los niños y niñas?

Bea: Por supuesto. Pensaba que iba a ser mi segunda y última vez y tenía la necesidad de volver a verles para ver cómo estaban y ya despedirme. Sin embargo, me he enamorado de ellos aún más. Espero volver el año que viene o como mucho dentro de dos, siempre que me sea posible.

María: ¡Claro que si! Espero poder volver tan pronto como me sea posible. Me haría muy feliz volverlos a ver.


La comba es uno de sus juegos favoritos. ¡Qué energía! 

¿En qué os ha cambiado la vida este viaje solidario?

Bea: Me ha cambiado muchos aspectos de mi vida. Cuando ves lo felices que son con la cantidad de carencias que tienen te quedas impactada. Los niños son felices a pesar de no tener una familia. Ellos mismos y Julius y Tabitha (los dueños del orfanato) son su familia. Se emocionan por pintar una hoja o por hacer una pulsera ese día. Lo más increíble es que cuando tienen sus dibujos y sus pulseras… ¡te los regalan! Todo esto te da una auténtica lección del sentido de la vida. Estar allí me hace querer ser mejor persona, valorar todo lo que tengo. Me siento afortunada y a la vez con más ganas de ayudarles.

María: Animo a todo el mundo a vivir esta experiencia. Es una oportunidad única para convivir con otra cultura, aprender, conocer a personas excepcionales y sobre todo disfrutar jugando, paseando, bailando y riendo con los niños y niñas. Cada minuto con  ellos es un regalo.


Foto artística de voluntarias y peques.




martes, 6 de junio de 2017

Un año en Katmandú

Inés y Nyima con varias estudiantes de Komang en Katmandú
La Vida en Komang no transcurre como en la mayor parte del mundo. Esta pequeña aldea se encuentra a gran altitud (4.500 m.) en la región de Dolpo, al oeste de Nepal y limitando al norte con el Tíbet, ahora en China. Para llegar a Komang desde Katmandú se necesitan unos 15 días donde se compagina autobús, avión y un duro trekking de casi 10 días. En Komang no se imparte educación secundaria. Cuando los niños y niñas llegan a una determinada edad, se separan de sus familias para ir a Katmandú a continuar sus estudios.

Esta es la historia de Pema* que a los 12 años vino a Katmandú a estudiar gracias a una ONG local que ayuda a jóvenes de aldeas aisladas tibetanas a acceder a un futuro mejor.


Primera semana en Katmandú

"Acabo de llegar a Katmandú, estoy muy emocionada. Estar aquí es como un sueño… ¡hay águilas enormes que hacen mucho ruido! Miss ha dicho que las personas van dentro y que las utilizan para viajar pero no acabo de entender cómo puede ser… Y la gente se sube en unas cosas muy guays que cuando se mueven sacan humo pero no hay por ninguna parte yaks ni caballos. Además, hay…¡tanta gente! Y no tenemos que ir a buscar el agua al lago y cargar con ella cada mañana,¡llega directamente a casa! ¡Ni si quiera necesitamos leña para cocinar! La semana que viene comienzo el colegio, ¡estoy tan emocionada!

Cuarta semana en Katmandú

Ir al colegio es horrible. No entiendo nada... Voy a ser el fracaso de mi familia. Creo que los otros niños se ríen de mí, pero ni siquiera puedo entenderlos porque aquí nadie habla tibetano. Todo el mundo evita sentarse a mi lado. Me siento muy sola. Cuando hablo con mis hermanos de Komang no puedo parar de llorar… ¡me siento tan triste! Es peor que cuando papá se iba los 6 meses de invierno con los yaks y nunca sabíamos si iba a regresar. Además, hoy de camino a casa he visto muchos animales muertos dentro de una casa. Creo que los matan para poder comerlos… ¡En nuestro pueblo nunca haríamos eso! La vida de los animales es tan valiosa cómo la nuestra, para poder comerlos debemos esperar a su muerte natural.

Grupo de estudiantes de Komang en Katmandú con Inés


Dos meses en Katmandú

Hoy he soñado con mamá, estaba trabajando en el campo. Recolectaba las patatas. Luego cocinaba mientras cantaba y sonreía. En el sueño también aparecía mi hermana, ella estaba cuidando de las trece cabritas, doce ovejas y dos vacas que tenemos… Luego aparecía mi hermano que venía a casa a visitarnos. Ese día comíamos queso de oveja, ¡lo echo tanto de menos! En el sueño era agosto y se acercaba la fecha en la que podríamos intercambiar nuestros productos con China y en la comida papá hablaba de que este año tenemos suficiente queso y mantequilla como para poder intercambiar por un buen surtido de arroz y ropas de abrigo para los meses de invierno.

Cinco meses en Katmandú

Me siento mejor, pero ojalá no hubiese despertado hoy. He soñado con el festival. En la competición de caballos ganaba un chico muy guapo y el equipo en el que estaba mi hermano ganaba en el juego de fuerza con la cuerda. Yo bailaba con mi hermana y no podía parar de reir…

Siete meses en Katmandú

Estoy contenta de estar aquí, aunque sigo añorando mi familia. ¡Ojalá pudiese enviarles más cartas! Pero la única manera de que lleguen allí es a través de Rinpoche una vez al año. Aun así ahora sé que tengo una gran oportunidad y debo aprovecharla. Sin embargo, hoy tuve una pesadilla, recibia una carta de mi hermana, me explicaba que mamá había muerto, que se había puesto muy enferma por el frío, estaba muy caliente y las plantas medicinales no lograron bajar su fuego. Según la astrología tibetana, mamá pertenecía al dios de los pájaros, así que los pedacitos de su cuerpo han nutrido a las águilas y ahora su alma ha vuelto con los pájaros. El sueño era tan real… que tengo miedo de que sea verdad.

Un año en Katmandú

Hoy ha llegado uno de mis hermanos de Komang, cayó desde un tejado y se hizo daño en el brazo, nadie supo cómo curarlo y durante los 15 días de viaje a Katmandú volvió con el brazo putrefacto. Hubo que amputarlo. Hoy he decidido que quiero ser enfermera, quiero saber cómo curar a la gente en Komang. Y ahora, tengo la oportunidad de serlo.

¡Actúa!

Si te llama la atención la cultura tibetana y quieres ayudar a que niños y niñas como Pema* puedan seguir estudiando, ¡ven de viaje solidario! No solo les ayudarás a mejorar con sus estudios, sino que les darás refuerzo positivo y les ayudarás en su integración en la gran ciudad. Inés sigue allí y ha preparado este artículo para acercarnos la realidad de los peques del proyecto. Si te apetece colaborar ¡Te esperamos!.


* Pema no es una niña real. Esta historia está elaborada con vivencias de varios niños y niñas del proyecto para preservar la identidad de los menores.

Un post de Inés Guardia Pena (voluntaria de abril a junio de 2017) y Nyima (coordinadora de voluntarixs de Katmandú).